En 1998 Thomas Vinterberg revolucionó el cine con Festen (Celebración). Dejó clavado al espectador con ese nuevo movimiento llamado Dogma 95 y, sobre todo, con esta inquietante, salvaje y brutal historia familiar plagada de hipocresía, incesto y abusos sexuales. Esta pieza es una adaptación de la película, un funesto tratado sobre la hipocresía imperante en las relaciones sociales de la clase alta y en las familias; un mazazo a nuestra conciencia.

Después de años, Jon vuelve a casa de sus padres para celebrar el 60 cumpleaños de su padre con sus hermanos y familiares. La fiesta salta en mil pedazos cuando Jon denuncia públicamente el incesto al que su padre ha sometido de niño, a él y a su hermana gemela muerta. Incredulidad general. Sus palabras atraviesan como una onda eléctrica el cuerpo de su familia y la violencia empieza a pesar en el aire. La familia tratará entonces de cerrar esta herida que sangra a borbotones con este texto intenso y descarnado que propone un análisis de la crueldad latente en esta, nuestra sociedad clasista y patriarcal.